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jueves, 31 de enero de 2013
RIO ROJO música piquetera MANIFESTACIÓN (en base al poema de Álvaro Yun...
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poemas musicalizados de la luna
HORACIO SALAS
Y chau Buenos Aires
A más de diez mil metros sobre el agua
en el momento justo en que dos ojos verdes
me ofrecen una toalla perfumada
y no puedo concetrarme en la lectura
porque cinco muchachas argentinas suponen
- sin conocer a Hemingway es claro -
que París es de verdad una fiesta a cada hora
no pienso en la sonrisa
o en esa última foto en Medellín
(parece mentira que con miedo)
no recuerdo la camisa rayada la guitarra
y las nubes de las calcomanías
ni siquiera la voz
Volando en el sentido inverso a Magallanes
se han mezclado los cables
en un cortocircuito con chispazos celestes
y desde las Barrancas de Belgrano
sube el olor a enero y los colores de otoño entre
los árboles
y en lugar de Gardel es Fiorentino quien canta
por lo bajo
y me pregunto cómo le explico a esta azafata
portuguesa
que Gardel se murió en el treinta y cinco
que no había nacido todavía
y que sin embargo hoy cuando dejo la Argentina
sobre el asiento de este boeing
que hace escalas en Río y Lisboa
a mí se me enterevera con otras pertenencias.
(los puntos amarillos en los ojos de una mujer querida
los rostros del amor cuando escribía poemas en la
la almohada
los soles que dibujé en su cuerpo
las palabras de un misterioso idioma adolescente
algunos sueños que aún pueden justificar la vida
una ausencia que duele en todo el cuerpo
esa mirada triste de mis hijos
cuando me despiden en Ezeiza
una tormenta eléctrica sobre la Recoleta
cubriendo de relámpagos al alcohol y la noche
unas líneas de Borges que emocionan
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.
el humo de los tangos en San Telmo
ese rostro implacable
que choca conmigo en todas partes
Cómo podría explicarle a esta rubia muchacha portuguesa
sin tenerla en los brazos sin amarla
- tan cerca como estamos de este cielo
al que le han desordenado las estrellas -
que Gardel hoy son todos mis recuerdos
y que yo soy Gardel
y no me he muerto.
CONCIERTO EN LA LUNA
JUAN BUSSOLINI
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la música de la luna
QUÉ ES LA POESÍA
No sé y no pretendo saber qué es la poesía, aunque puedo intuir algunas cosas que cuando las digo, ya no son esa misma intuición… Tal vez el lenguaje poético, la transmisión oral y cantada de la poesía antigua, haya sido el original, en su acepción de originario y único, el modo primigenio de compartir vivencias y experiencias incomunicables por otra vía.
Anterior a la palabra escrita, ¿la música-poesía-canto, habrá sido un vehículo para mitigar la soledad, enfrentar los miedos a lo inexplicable, y compartir amores, alegrías y dolores con los otros? Si la respuesta fuese positiva, me permitiría al menos comprender en parte eso que llamo el “estado de poesía”, una especie de trance, de buscar atrás y más atrás de las palabras como soñando que alcanzamos un significado último, “el significado”, que permanentemente se nos escurre entre los dedos, escapa de nosotros señalándonos nuestro humano límite y el límite del lenguaje, intentemos cualquier transgresión de que se trate.
Esto que pretendí balbucear, como un tartamudeo escrito, me parece al menos bastante probable (lo del balbuceo, digo). De todas maneras, no busco y no puedo y además hasta siento que no tengo autoridad alguna para tratar de definir a la poesía.
Me parece, eso sí, esencialmente humana y como tal, la búsqueda de significado primordial del género humano, la búsqueda de una certeza imposible más allá de la conciencia de finitud. Creo que hay otras formas de búsqueda, pero quizás la música a la que luego se unió la palabra, y los primeros dibujos y tallas que la humanidad registra también anteriores a la palabra, son primordiales, o intuyo que deben serlo.
Lo único que puedo afirmar, es que cuando me encuentro en estado de poesía, o por lo menos cada vez que ello-creo-me sucedió, jamás pude decir lo que quería decir o suponía que quería decir. Era otra cosa, la escritura poética tenía y tiene vida propia. Y cuando otros la leyeron, tuvo también otras vidas. Qué misterio. Eso. Misterio, la Poesía.
Emilce Strucchi.Enero de 2013
REINALDO ARENAS
HEGEL - MAGRITTE
jueves, 24 de enero de 2013
Que el soneto nos tome por sorpresa - Jorge Drexler - Pelicula Lope
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poemas musicalizados de la luna
Como un rayo de Luna. Richard Clayderman.
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la música de la luna
ROBERTO CIGNONI
Lo habíamos
aprendido, sin oír
nada más, entregarrados, como
si la palabra de todos hiciese
la Palabra, estrella y
sentido y estrella, como si al fin nos
amásemos.
En la entrelínea, allí
no palpamos, no atendimos la penumbra
en el cielo, era
vez,
creación, hablaba, sabes, hablaba con lo desierto
EMILCE STRUCCHI
La paridora ¿será una fémina bestial?
¿o una linda matrona que amanece?
Fámula de lenguaje
lúbrico, escurridizo
ya no tiene recato.
Ni qué decir del pozo para palabras pozo
ni qué decir de duelos o de lenguas.
Ninguna novedad
más allá de la acritud de la vida.
La nacedora desde sí ¿será una mujer carente o sensual que puede todo y nada al mismo tiempo al modo en que la Kahlo fue pintada por su espejo del cuarto? ¿Será la idea, o esa mujer y su obrar?
Si ella jamás va a darse cuenta
qué me importa la desesperación
o encerradura en un placard
para espiar al mundo
y por qué no a la misma Frida
meciéndose en la espera,
deconstruyendo imágenes
de un enajenamiento
de tantos enajenamientos
que existen hasta en las virtudes.
Luchar por un lenguaje que cuerpo a cuerpo a cuerpo se resiste ¿es una afirmación exagerada? Tal vez hace falta dragar, hurgando y curioseando: la paridora bien pudiera ser quien a-tracción de sangre desmorona un amor que no será capaz de declarar posible.
Habrá que acostumbrarse:
nunca nadie responde.
Después de todo
ambicionar un hijo, únicamente en el deseo,
es la renuncia sobredicha.
Entonces nuestra nacedora ¿es la que se prodiga y se arrepiente-dentro de su clausura-, del odio o del amor que van despedazándole, que van demorándole la única certeza permitida?
¿Serán uno y lo mismo: la posibilidad y su derrota?
¡No digan que ocurrirá esta tragedia!
si todos nos iremos a Morir
arrastrando
demasiadas preguntas.
Pero... ¿dónde puse los signos?
¿Dónde?
¿En cuál bruma los puse?
¿Nunca se detendrá
esta libertina?
Yo no tengo su audacia.
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